lunes, 29 de junio de 2015

El chofer y su novia




Pensé en compilar las historias de las que soy testigo en Transbarca cuando me jubilara, pero hace poco me dije: Para qué esperar tanto.
Así que comienzo hoy, serán parte de las historias de este blog y tienen la etiqueta #HistoriasdeTransbarca

Hace unas semanas iba en el autobús de la ruta que va hasta La Piedad, en Cabudare. Lo tomé en la calle 47 con avenida Pedro León Torres, donde es su punto de partida. Había tanta gente que la unidad se llenó con los que estábamos en la cola de la primera parada. Un muchacho y yo nos sentamos en los puestos reclinables que están en un área destinada a personas con discapacidad física. Ambos sabíamos que si se montaba un abuelito o alguna persona discapacitada debíamos ceder el puesto. Y así fue. Unas dos cuadras adelante, se montó un grupo de personas entre quienes estaba una muchacha inválida y con retraso mental. Cuando el chofer la vio, se levantó de su puesto y ayudó a la madre de la joven a montarla, para lograrlo extendió la rampa que los autobuses tienen para eso y empujó la silla de ruedas. Luego, la saludó: "Aquí viene mi novia, ¿cómo estás?", le dijo el chofer. La joven se reía. 
Nunca había visto a alguien con esa condición con tanta emoción, su mamá le decía: "Ajá, aquí está tu novio". La chica no paraba de sonreír, era evidente su dicha.  
Ese respeto por el ser humano, ese cariño no lo pagan en la quincena, pero seguro la energía de esa buena acción, llamada por algunos Darhma, va más allá de generar una sonrisa en una persona con una condición de vida difícil. ¡Confío en eso!.

#HistoriasdeTransbarca

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